Bordado a Mano recibe visita del Ministerio de Justicia

La Fundación Bordado a Mano recibió con agrado y grandes expectativas la visita de la funcionaria del Ministerio de Justicia, María Mauersberger. Se espera que la fundación pueda obtener ayuda por parte del Gobierno Nacional para seguir trabajando por las mujeres pospenadas.

Peter Ramírez 17/06/2013

Mejorar las condiciones de las mujeres recluidas y brindar oportunidades para recuperar su vida cuando quedan en libertad, fueron los deseos que las mujeres de Bordado a Mano hicieron llegar al Ministerio de Justicia de Colombia, por medio de Mauersberger, el viernes 14 de junio.

Visita a la fundación Bordado a Mano

La funcionaria, nacida en Alemania, quiso conocer la fundación, pues quería enterarse de cerca sobre la labor que se hace para ayudar y ofrecer empleo a las más de 35 mujeres pospenadas, que hoy hacen parte de la misma. “Es el único proyecto de pospenadas que yo he conocido hasta ahora. Y que sea para mujeres me parece todavía mejor e interesante, porque muchas de ellas son cabezas de hogar y necesitan sacar adelante a sus hijos”, expresó Mauersberger.

Oportunidades y sede propia

La visita incluyó un diálogo con las mujeres que actualmente trabajan en la fundación, quienes aprovecharon la ocasión para solicitar ayuda al Gobierno. “Necesitamos apoyo para pagar los servicios públicos, pues algunas veces nos hemos quedado sin luz para cumplir las labores”, fue una de las sugerencias.

Las mujeres empleadas en Bordado a Mano coincidieron en que lo más importante ahora es contar con una sede propia, donde puedan trabajar cómodamente y que le permita a la fundación ahorrar el dinero que paga cada mes por la sede actual y así ampliar el número de pospenadas, pues muchas de ellas se quedan sin la oportunidad de trabajar.

Mujeres señaladas

Otro de los problemas que sufren las mujeres pospenadas es la estigmatización por parte de la sociedad y que se refleja cuando ellas buscan trabajo. Muchas de ellas han presentado entrevistas y pasado los procesos de selección en varias empresas, pero, finalmente, han sido descartadas, por sus pasados judiciales. “Ya tenemos el estigma de expresidiarias” dijeron las mujeres a la funcionaria del Ministerio de Justicia.

La mayoría de mujeres que sale de la cárcel se ve sin oportunidades laborales y muchas necesidades en sus hogares. Ante esta situación, muchas reinciden en los delitos. Por eso, piden que les brinden posibilidades para obtener ingresos, “necesitamos un jaloncito” aseguran.

Crisis carcelaria

Las mujeres de Bordado a Mano también dialogaron sobre la situación de las cárceles en la ciudad. Muchas de ellas tienen amigos o familiares allí, por eso, comentaron a Mauersberger su preocupación por la baja calidad de los servicios que se les prestan a los reclusos al interior de las prisiones. Algunas, han visto cómo las condiciones actuales se han ido deteriorando mucho más, comparado a cuando ellas estaban tras las rejas.

Desde el Ministerio de Justicia se viene trabajando para solucionar la crisis carcelaria, una de esas medidas es un nuevo Código Penitenciario, el cual se debate en el Congreso y que busca poner fin al hacinamiento, las injusticias y problemas de salud que se viven en las cárceles de todo el país. Fundación Bordado a Mano

Mauersberger, quien es trabajadora social, reconoce que en sus visitas a las cárceles de todo el país ha visto situaciones diferentes. “Algunas cárceles están muy viejas, otras funcionan mal por la mala gestión de los directores, pero hay unas con buenos programas de resocialización de mujeres mientras cumplen condena, como en Pereira y Bucaramanga”, cuenta.

“He visto casos en que la gente está sola en la cárcel y no tienen oportunidades de hacer nada, me parece una medida muy dura que ojalá se pueda cambiar”, afirma la funcionaria.

Para Cruz Elena Palacio, directora de la Fundación Bordado a Mano, la visita del Ministerio de Justicia es una oportunidad para sacar adelante la fundación y conseguir más recursos para crear nuevos cupos para mujeres pospenadas y para sacar adelante los proyectos planteados. En este momento “trabajamos con las uñas pero con mucho cariño”, dice.

Visita llena de esperanza

Con un recorrido por las instalaciones de Bordado a Mano terminó la visita de Mauersberger, en la cual pudo conocer los talleres de confecciones, de bordado y de ensamble. “Ojalá que se pueda ampliar este proyecto para que muchas más mujeres puedan trabajar y tener una base de vida. Les deseo mucha suerte”, dijo la funcionaria como despedida.

Todas las personas que trabajan en Bordado a Mano tienen la esperanza de que esta visita dé frutos en poco tiempo. En vista de que los gobiernos locales no les han brindado mucho apoyo, esperan que desde el Gobierno Nacional se pueda conseguir alguna ayuda y que el sueño de una sede propia se haga realidad. Fundación Bordado a Mano

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