Archivo | julio 2013

“Con las condiciones actuales en las cárceles es difícil que una persona pueda rehabilitarse”

Las personas privadas de la libertad afrontan una situación que vulnera sus derechos y da pocas oportunidades de empezar una vida nueva. A través del proyecto Promoción de los Derechos Humanos de la Población Carcelaria y su Reintegración Social, la Alcaldía de Medellín, desde este año, interviene en las cárceles El Pedregal y Bellavista, con el objetivo de ayudar a la resocialización de los presos y prepararlos para un nuevo comienzo.  Esta iniciativa pone énfasis en los derechos humanos y abarca a preliberados, pospenados y sus familias. El coordinador del proyecto, Edwin Andrés Rendón, explica las características y  los resultados de esta iniciativa durante estos primeros meses de ejecución.

 Peter Ramírez. 29/07/2013

¿Cuáles son las condiciones que se encuentran cuando visitan las cárceles El Pedregal y Bellavista?

Perder la libertad es también perder una cantidad de derechos, no debería ser así, pero esa es la realidad. Nos encontramos con el hacinamiento, que es una cuestión muy dolorosa y que no ayuda a la resocialización. También el mal ocio, personas que no hacen algo productivo en la cárcel; condiciones para dormir muy difíciles; mala alimentación; muy poco espacio; problemas con la calidad del aire; roedores; falta de salubridad y de la atención médica.  Usted junta todo eso y se encuentra con un ser que está intentando rehabilitarse, pero que le queda muy difícil en esas condiciones.

Frente a esta situación en las cárceles, ¿qué busca el proyecto?

Este proyecto, que nace del programa de Intervención Social en Cárceles de la alcaldía de Sergio Fajardo, ha tenido continuidad y en este periodo del alcalde Aníbal Gaviria, se cambia el nombre por el de proyecto de Promoción de los Derechos de la Población Carcelaria y su Reintegración Social. El objetivo es contribuir a la reintegración de las personas preliberadas, pospenadas y su entorno socio familiar, a través de la formación y el acompañamiento psicosocial, jurídico y ocupacional, promoviendo la no reincidencia, la prevención del delito  y  el fomento de una cultura en la legalidad, para que no vuelvan a repetir esos malos actos que hicieron a la sociedad, a la familia y a ellos mismos. Mientras se hacía el empalme con la administración anterior, este programa solo pudo iniciar en febrero de 2013. Hasta julio de este año hemos intervenido un total de 2.285  personas, entre internos, pospenadas y familiares de ellos, superando la meta que teníamos establecida.

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Jornada de fiesta y solidaridad en Bordado a Mano

La Fundación Bordado a Mano celebró el futuro nacimiento del hijo de una de nuestras mujeres. En una tarde llena de regalos y de buenos deseos lo más destacado fue la solidaridad que se demostró por parte de todas las personas de la fundación.

La alegría e integración que se vivió durante la celebración demuestran la calidad humana de estas mujeres en esta nueva etapa de su vida  y reafirman nuestro compromiso de brindarles oportunidades laborales y una resocilización llena de buenos valores.

 

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Gracias a Industrias Gales, una segunda oportunidad es posible

Desde que se fundó Bordado a Mano siempre ha contado con un gran aliado que ha creído y brindado oportunidades a las mujeres pospenadas. Se trata de Industrias Gales, una empresa del sector de autopartes que apoya la resocialización de las personas que salen de la cárcel.

13/07/2013

La empresa, como parte de su responsabilidad social, no duda en brindarles una segunda oportunidad a personas que estuvieron encarceladas. Ese apoyo ha permitido que muchas mujeres tengan trabajo y puedan rehacer su vida. “Nos vinculamos a Bordado a Mano para posibilitar que las muchachas tengan algún tipo de sustento económico y para que aprendan algún oficio”, afirma Diego Galvis, gerente de Industrias Gales.

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Oportunidades laborales, el primer paso para la resocialización

Salir de la cárcel y encontrarse de nuevo con la libertad es la mejor manera de empezar una nueva vida, llena de oportunidades y dejando atrás los errores del pasado. Sin embargo, muchas personas que cumplen su condena ven obstruidos sus sueños cuando a la hora de conseguir trabajo las empresas les cierran las puertas y las rechazan.

Peter Ramírez. 04/07/2013

Julieth Velásquez ha vivido en carne propia los rechazos que las pospenadas sufren a la hora de enfrentar de nuevo la vida laboral. Después de pasar 4 años en la cárcel, salió decidida a trabajar para llevar el sustento a su familia, pero, se encontró con una cruda realidad: por su pasado judicial, las empresas dejan de contar con ella en los procesos de selección.

“Es algo que no podemos esconder. Cuando nos piden la experiencia laboral y nos preguntan qué hicimos en ese periodo de tiempo y se enteran de que estuvimos detenidas, ya no nos llaman. Es un estigma”, reconoce.

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