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Después de la cárcel, un canto a la vida

Salir de la cárcel es una oportunidad para rehacer la vida. Y qué mejor manera de hacerlo que estar junto a la familia, tener un trabajo digno y mirar el futuro con optimismo. Esta es la historia de una de las mujeres de la Fundación a Mano, quien aprovecha y disfruta estar de nuevo en libertad.

Peter Ramírez. 28/10/2013

Hoy, tiene muchos motivos para sonreír. Recuperó la libertad, comparte los días al lado de su familia y puede mostrar sus habilidades en el trabajo que realiza. Pero, algún tiempo atrás, una amarga experiencia le quitó por unos días la sonrisa de los labios: estuvo encarcelada cinco años y tres meses.F-Bordado-a-Mano--RC-06

Rubiela Carvajal, a sus 52 años de edad, ha vivido muchos momentos duros, pero siempre se ha mantenido fuerte, optimista y ha luchado por su familia. El golpe más doloroso que ha recibido fue cuando la capturaron en su casa y delante de su familia. Ese día, su sufrimiento fue causado, más que nada, por tener que separarse de su hijo y sus tres hijas e irse a prisión con la incertidumbre sobre quién los cuidaría mientras ella no estaba.

La tercera fue la vencida

El camino que la llevó a la cárcel empezó en el 2006, cuando vendía dulces y cigarrillos en las calles del centro de Medellín. Ella vivía con sus hijos en un inquilinato del sector, en el que pagaba 10 mil pesos diarios. Las deudas y la dificultad para mantener a su familia le hicieron aceptar una propuesta que finalmente la llevaría al encierro. “Un día una compañera me dijo: ‘usted que es boba, yo veo que está muy necesitada. Trabaje como yo.  Yo le pregunté: ‘¿usted en qué trabaja?’ y ella me dijo: ‘vendiendo droga’”. Desde ese momento, Rubiela comenzó a vender bazuco y a obtener mucho más  dinero del que conseguía vendiendo chicles. “Me iba bien, yo me ganaba entre 120 y 130 mil pesos diarios y trabajaba desde las 8 hasta las 6 de la tarde”.

A pesar de que sabía los riesgos que tenía vender drogas, se sentía feliz porque podía pagar el hotel, la comida y comprarles ropa a sus hijas. Lo único que la hacía sentir nerviosa era cuando veía a ‘los verdes’. “Pero qué se va a hacer, si yo tengo la responsabilidad de no dejar aguantando hambre a mi familia”, afirma.

Con su nueva mercancía se fue a vender a Barrio Triste, donde además del bazuco, el cual costaba entre mil y dos mil pesos, vendía cigarrillos, vino, alcohol y el “cuero”, el papel que sirve para armar el bazuco o la marihuana.  F-Bordado-a-Mano--RC-03

Cuando llevaba tres meses vendiendo droga, la capturaron por primera vez. “Un día yo saqué una bolsita y de ahí cogí algo y se lo di a un muchacho que me estaba comprando, y cuando iba guardar la bolsita llegó la policía y me capturó”. En la bolsita tenía 14 bazucos. Al otro día, en la audiencia, le otorgaron la libertad condicional y le impusieron una multa.

Esa experiencia no influyó para que dejara de vender drogas. Las deudas,  la necesidad, el dinero fácil le animaron a continuar su peligrosa aventura. “Siempre pensé que me cogían y me iba a soltar, era como un juego”. Y así fue, pocos meses después, fue otra vez capturada, pero, tras el aplazamiento de la audiencia aplazada, fue dejada en libertad.

En el 2008, la policía la encontró otra vez vendiendo bazuco. De nuevo, la dejaron en libertad y otra vez su audiencia quedó aplazada. Pero ese juego del gato y el ratón no iba a durar para siempre. Después de su tercera captura, ella estaba segura que no le iba a pasar nada, inclusive le insistía a su abogado para que le avisara cuándo tenía que presentarse a la audiencia.

La captura

Un día, al llegar a casa, su hermana le contó que la habían llamado de la Fiscalía y que debía devolverles la llamada.  “Yo pensé que era para decirme qué día me tocaba la audiencia. Entonces, llamé preguntado que si me necesitaban por lo de la audiencia. Ellos me preguntaron que yo dónde estaba, que les diera la dirección, y que no me moviera. Yo les dije que aquí los espero”. La audiencia en donde le habían determinado la orden de captura ya se había hecho y ese día fueron para llevársela a la cárcel. Rubiela fue sentenciada a 60 meses de prisión, pero logró que se la rebajaran a 51.

Sobre el día que la detuvieron recuerda que lloró mucho y que al despedirse de sus hijos le dijo al mayor que cuidada a las niñas. El sufrimiento para ella era por perder a su familia y la angustia por pensar que se iban a quedar sin un hogar. Después de la captura sus hijas, menores de edad, fueron entregadas al ICBF y meses después, se fueron a vivir con una de las hermanas de Rubiela.

Amor por la familia

Rubiela nació en Andes, Antioquia. Cuando tenía dos años, su padre abandonó el hogar y dejó sola a la madre en la crianza de los hijos. Desde pequeña le ha tocado trabajar, y solo pudo estudiar hasta cuarto de primaria. A los 8 años de edad, su familia se vino a vivir al barrio Manrique, “me tocó pedir de puerta en puerta sobraditos”, recuerda de esos primeros años en Medellín.F-Bordado-a-Mano--RC-01

A los 18 años conoció a un hombre, con el que tendría tres hijos, el que la abandonaría antes de que naciera el tercero. Desde entonces, ella sola tuvo que criar a sus hijos.   “Los levanté trabajando en casas de familia. Pasamos muchos  problemas económicos, a veces les tenía dinero para el estudio y otras veces no”. Después conoció a otro hombre con el que tuvo una hija y del cual se separó, quedando otra vez sola a cargo de sus pequeños.

Cuando vivía en el barrio Santo Domingo, Rubiela fue obligada a abandonar su casa.  “Yo tenía una chazita donde vendía confites y cigarrillos, y un día un hombre me vino a comprar un cigarrillo y en ese momento ahí mismo lo mataron. El que le disparó me dijo, que me abriera o sino me pasaba lo mismo”. Ella salió del barrio con sus hijos de inmediato, dejando todas sus pertenencias y se fue a vivir al centro de Medellín. Así fue como llegó a vivir en el inquilinato hasta su captura en el 2008.

Valorar la libertad

La primera noche que ella pasó en la cárcel sufrió mucho.  “Me puse a llorar y pensaba en mis hijas y el lugar donde se iban a quedar”, recuerda. Pero el resto del tiempo de la condena no fue ningún problema, se adaptó rápidamente al encierro  y aceptó el castigo. “Yo soy consciente de lo que hice y el estar en la cárcel yo me lo busqué. Si uno hace una cosa mala, uno sabe que la debe pagar”, asegura.

Sobre los cinco años que pasó en la cárcel dice que ni los sintió y que la rutina en prisión tampoco la afectó. “La vida encerrada no es ni tan maluca ni tan feliz. La vida allá uno misma se la hace. Uno tiene que portarse bien para no tener problemas con la guardia o que le sumen la condena, o le quiten la condicional, uno debe de ser aplicado y decente”. Es más, para ella ese tiempo en la cárcel fue toda una bendición, porque como asegura, “uno aprende a valorar más a los hijos, a las personas, a la sociedad y a uno mismo. Y se da cuenta de que la libertad es muy bonita”.

Rubiela tomó la cárcel como una verdadera oportunidad de cambio y de seguir sonriéndole a la vida y no le importó el mal humor de sus compañeras de prisión o el silencio y la nostalgia que se vive en el encierro. Por eso, de vez en cuando se ponía a cantar. “Me acuerdo que algunas decían ‘miran a esta, encerrada, y cantando y riéndose’. Yo les decía ‘bueno muchachas, no vamos a pensar en nada, vamos a reírnos, a charlar a contar cuentos”.

Pero lo mejor que le sucedió en la cárcel fue la oportunidad de trabajar, porque así pudo obtener dinero para enviar cada mes a su hijos, tener derecho a rebaja de pena  y aprender el ensamble de chapas, oficio que también le ha servido para trabajar después de quedar en libertad. Rubiela trabajó para Industrias de Acero IDEACE, ganándose 75 mil pesos semanales.

Nuevo trabajo, nueva vida

Para ella, la familia es lo más importante  y desde que a los 24 años tuvo a su primer hijo, ellos han sido su prioridad y son la fuerza que hoy la hace dejar atrás su pasado y tener un trabajo digno.

Hace unos meses, aprovechando las 72 horas de permiso para salir de la cárcel, se fue para donde el juez y le solicitó que le diera la libertad, pues ella estaba segura que ya había cumplido su condena. Él le dijo que estaba a la espera de recibir los papeles por parte del centro de reclusión. Cuando ella preguntó en la cárcel por los documentos, le respondieron que los trámites para su libertad ya se estaban haciendo. “Estaba segura que ya casi me iba y yo decía: yo ya me voy, aquí no paso el día de Amor y Amistad, sino que lo paso con mis hijos”, asegura, recordando esos momentos de expectativa respecto a su libertad.F-Bordado-a-Mano--RC-02

A principios de septiembre, recibió la notificación de que saldría de la cárcel. “Yo no dormía esos días, yo decía: ¡libertad, Dios mío bendito! Cuando llegó el momento, ahí mismo llamé llorando a mi casa a mis niñas y les dije que ya podían venir a recogerme”. El 4 de septiembre pudo regresar a su hogar y cumplir su deseo de pasar el día de amor y amistad acompañada de sus hijos.

Antes de salir de la cárcel Rubiela habló con su supervisor de IDEACE y le pidió que le diera trabajo cuando ella saliera, pues sabía que a alguien que haya estado en la cárcel es difícil que le den un empleo. “Yo necesito que me tenga en cuenta en su empresa,  para el trabajo soy puntual y buena persona”, le dijo.

A los pocos días la llamaron a su casa para contarle del nuevo taller de ensamble que IDEACE iba a abrir en la Fundación Bordado a Mano. Desde entonces, Rubiela trabaja juiciosa y alegremente, siendo de las mejores trabajadoras y sobre todo contagiando con su alegría y optimismo a las otras mujeres que al igual que ella pasaron por la cárcel.

En su trabajo, sus compañeros ya se acostumbraron a que mientras escuchan la radio, en cualquier momento, Rubiela empieza a cantar a todo pulmón un vallenato o una balada romántica, o sus canciones preferidas de Darío Gómez o El Charrito Negro. Su voz llega a todos los rincones del lugar y es un reflejo de lo feliz que ella se siente en esta nueva etapa de su vida.

Ahora, está enfocada en sacar adelante a su familia, de disfrutar de sus nietos y sobre todo, aprovechar la nueva oportunidad que l3eda la vida. “La libertad es muy linda, es lo más hermoso que puede haber. Yo no vuelvo a estar encerrada, esa experiencia me sirvió de mucho. Salí con fuerzas de seguir adelante, sin miedo y con mucha confianza” asegura.F-Bordado-a-Mano--RC-04

Mientras tanto, está a la espera de obtener ayuda por parte de la alcaldía por ser víctima de desplazamiento intraurbano, por haber sido obligada a abandonar su barrio Santo Domingo hace unos años.  Además, espera solucionar la multa que le pusieron por vender drogas en el 2006, la cual asciende a 600 mil pesos y de la que apenas ha pagado 25 mil.

Para Rubiela, lo importante es poder demostrarles a sus hijos que ya no vende drogas, que tiene un trabajo honesto y que está arrepentida de lo que hizo. “Le pido perdón a la sociedad por el mal que hice y de ahora en adelante voy a hacer el bien y estar con la cabeza siempre en alto y sacar a mis hijos adelante, que sean buenas personas y que no se metan en lo que yo me metí”.

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“Cada día se agudiza más la crisis penitenciaria”: Luz Marina Acevedo

Entrevista con Luz Marina Acevedo, investigadora de la Personería de Medellín, quien habla sobre la situación de Derechos Humanos en las cárceles en Medellín y sobre las acciones que se toman para evitar que los internos sean vulnerados en materia de salud, educación, alimentación, entre otros.

Peter Ramírez. 07/10/2013

Las personas privadas de la libertad experimentan constantemente la vulneración de sus derechos, algo  que ha generado una crisis carcelería en todo el país sin que todavía se vea una solución definitiva. Una de las instituciones encargadas de promover y defender los derechos de los reclusos es la Personería de Medellín, que en los últimos años ha hecho informes sobre la realidad que se vive en los centros penitenciarios,  frente a temas como el de la dignidad humana, la salud, la alimentación, el trabajo y la enseñanza.Luz Marina Acevedo - Personería de Medellín

Luz Marina Acevedo Jaramillo, abogada e investigadora de la Unidad Permanente de Derechos Humanos de la Personería de Medellín, trabaja desde hace 4 años la situación de las cárceles en la ciudad, las visita y atiende las quejas y  los problemas de los reclusos. Con esa experiencia, es una de las personas que conoce al detalle la situación de los centros carcelarios El Pedregal y Bellavista. Para ella, los problemas como el hacinamiento y la falla en los servicios de salud siguen aumentando y  es hora de que el Estado tome medidas de fondo para solucionarlos.

Frente a los derechos humanos, ¿cuál es  la situación que se vive en las cárceles Bellavista y El Pedregal?

Las mayores quejas de los internos las hemos recibido por el maltrato.  Por ejemplo, en El Pedregal se quejan de tratos indignos por parte del cuerpo de custodia y vigilancia, también, por los castigos colectivos y de la prestación del servicio de salud.

En Bellavista, el mayor porcentaje de quejas es en salud. También se reciben otras por las requisas que hacen en las celdas los auxiliares bachilleres, quienes muchas veces no siguen las normas debidas y los reclusos manifiestan que entran a dañarles sus pertenencias.

¿Cómo actúan cuando reciben las quejas y problemas respecto a los servicios de salud en las cárceles?

Nosotros vamos y recibimos la queja al interno frente a la situación de salud que presenta, la analizamos, miramos la historia clínica y le hacemos la entrevista a él. Luego verificamos qué tratamiento se le ha dado. De acuerdo a esa situación, acudimos a Caprecom y solicitamos que lo valoren y que si tiene algún procedimiento represado se le preste la debida atención y ya, en circunstancias últimas, recurrimos a la acción de tutela. En el tema de salud, En el año 2009, se presentaron a Caprecom 150 tutelas y este año ya van 1.100. Eso demuestra que los problemas se van acrecentando y las soluciones no se ven.

Otro problema en las cárceles es el hacinamiento, ¿qué han encontrado cuando visitan esos centros carcelarios?

Sabemos que Bellavista tiene una capacidad para 2.424 personas y en este momento tenemos alrededor de siete mil.  En El Pedregal, la sección de hombres tiene capacidad para 1.129 y en la actualidad tiene alrededor de 1.400 hombres. El hacinamiento se incrementa cada día más. Uno ve que el hacinamiento es muy grande y es una situación infrahumana. Por ejemplo, en Bellavista, en los pabellones 2, 5 y 8 hay entre 1.500 y 1.800 internos en cada uno, solo hay dos unidades de guardias, y ves esa gente durmiendo en el piso y, si no hay espacio, duermen debajo de los lavamanos o los baños.  En estos momentos, están durmiendo colgados en hamacas porque ya no les alcanza el espacio.

Uno entra ahí y dice: ‘¡Dios mío! Esta gente cómo duerme aquí, antes no se enferman’. El hacinamiento también genera problemas de convivencia porque, por ejemplo,  si pasaste y pisaste al otro entonces hay una disputa entre ellos.

¿Cómo actúa la Personería frente a los problemas que ha encontrado en las cárceles?

El trabajo que hace la Personería de Medellín es bien importante, porque nosotros recibimos la queja directamente del interno, hacemos visitas de verificación frente a la situación que presentan y estamos prestos a cualquier inquietud por parte de ellos.  Además,  hacemos seguimiento a todos esos temas y,  en caso de ser necesario, denunciamos el caso ante las entidades respectivas.

También, asistimos a los consejos de disciplina en las dos cárceles, allí es donde se califica la conducta de los internos y  se les sanciona por violación del régimen interno del establecimiento.

¿Qué otras medidas se toman desde la Personería para solucionar los problemas denunciados por internos?

Hemos tomado acciones institucionales frente a las quejas que se presentan. Por eso, estamos constantemente capacitando, tanto a la población interna como a los funcionarios. En este momento, a los internos de Bellavista  se les está dictando un diplomado que habla sobre la salud mental, la parte sicológica y emotiva en la cárcel. Hemos hechos diplomados frente al régimen de visitas, de los aspectos legales y constitucionales del tema carcelario y de derechos humanos.

¿Qué piensa del proceso de reinserción social que se debería cumplir en las cárceles?

La parte de reinserción realmente no se cumple, por ejemplo, en Bellavista hay un plan ocupacional para 3.100 personas, cuando tenemos 5.000 condenados. De esas 3.100 personas que pueden redimir su pena con trabajo, tenemos apenas como 1.500 que lo hacen.

El plan ocupacional actual no da para que las personas condenadas puedan redimir su pena. Muchas personas condenadas no pueden tener rebaja porque no hay forma de que inmediatamente entren a la cárcel, empiecen a trabajar, hace falta logística e infraestructura para  ello, además, no hay personal para que los evalúe y esté pendiente de los cambios de fase de los internos. Hay muchas falencias en ese tema y la deficiencia del personal humano es bastante para poder atender esta población.Luz Marina Acevedo - Personería de Medellín

¿Cuál es su opinión sobre la crisis carcelaria y penitenciaria que se presenta en los centros de reclusión de todo el país?

Lo que he visto en estos 4 años que llevo trabajando el tema de las cárceles, es que cada día se agudiza esta crisis penitenciaria y el hacinamiento se incrementa. Las medidas que se toman no son las adecuadas para atacar la crisis, porque se convierten en acciones  que se van acumulando una tras otra, pero el problema de fondo sigue ahí latente.

La crisis penitenciaria se debe a un problema estructural, del cual el Estado es el responsable, porque dicha crisis no es problema de la Directora Regional del Inpec, ni de los directores de establecimiento, ni del Personero de Medellín, ni del Defensor del Pueblo o Procurador, es un problema estructural del sistema carcelario del país.

La idea no es construir más cárceles y pensar que con eso terminamos la crisis. Pienso que hay que hacer una verdadera política penitenciaria que nos pueda dar una solución a toda esta situación, porque la delincuencia no termina y siempre está ahí.

INFORMACIÓN COMPLEMENTARIA

En el último informe Sobre la Situación de los Derechos Humanos de 2012, divulgado en febrero de este año, la Personería de Medellín señaló los problemas en salud, alimentación y de maltrato que afrontan las personas recluidas en los centros carcelarios de la ciudad.

Derecho a la vida

  • Se estableció que en  El Pedregal y Bellavista no se cuenta con el número de guardias suficientes para vigilar, respetar y hacer valer los derechos de los internos. “Bellavista cuenta con 180 guardianes que prestan sus servicios durante las 24 horas, deben controlar y atender una población de 7.448 personas privadas de la libertad, y El Pedregal cuenta con 190 guardianes para prestar los servicios de custodia y vigilancia”. Como consecuencia, se generan problemas de seguridad y de integridad física de los reclusos.

Dignidad humana

  • El hacinamiento es uno de los mayores problemas y genera mucha vulneración  de los derechos humanos de las personas privadas de la libertad.
  • En el año 2007, en Bellavista se registró una población de 4.394 reclusos, con sobrepoblación de 1.970 y hacinamiento del 81 por ciento y, en año 2012, la cifra aumentó a 7.448, con una sobrepoblación de 5.024 y un hacinamiento del 207 por ciento.

Salud

  • Uno de los detonantes de la crisis carcelaria fue el servicio de salud deficiente prestado a los internos. El año pasado, Caprecom, la empresa encargada de brindar el servicio en salud, tenía un represamiento de 648 procedimientos entre tratamientos médicos y especialidades, además 175 fórmulas represadas. A esto se le suma la necesidad que tienen los reclusos de interponer acciones de tutela, como único mecanismo útil para poder acceder a los servicios de salud. El año pasado, se presentaron 768 tutelas.
  • En el año 2012, en Bellavista se presentaron 18 defunciones por causa natural “según versiones de las familias, al parecer, las muertes ocurrieron por falta de atención médica oportuna”.
  • Los centros carcelarios no cuentan con adecuadas instalaciones para dar cuidados a los internos. Se evidencia la falta de un espacio físico,  tanto en Bellavista, como en El Pedregal para atender a la población reclusa con problemas de salud mental.

Alimentación

  • Según el informe, el 80 por ciento de los internos e internas en las cárceles de Bellavista y El Pedregal “consideran que la alimentación suministrada es insuficiente, y no es higiénica ni nutritiva”.

Entre las recomendaciones de la Personería para mejorar las condiciones de los reclusos y que no vulneren sus derechos están:

  • Inversión económica para la infraestructura de los centros carcelarios.
  • El Inpec, el Ministerio de Salud y el Ministerio de Justicia deben buscar soluciones para mejorar los servicios de salud  en las cárceles.
  • Tomar medidas para evitar tratos crueles, inhumanos y degradantes a los reclusos.
  • Promover entre los reclusos el acceso a oportunidades laborales y el desarrollo de algún oficio o trabajo digno, con programas de largo plazo y convenios con empresas privadas o  estatales y dentro de los centros penitenciarios.

Se unen esfuerzos para trabajar por las personas pospenadas

Las personas que recobran la libertad se encuentran frente a una sociedad que las rechaza y les cierra las oportunidades de trabajo y resocialización. Por eso, distintos sectores de la sociedad se reunieron, para  mejorar las condiciones de los pospenados en Medellín

Peter Ramírez. 23/09/2013

Con el objetivo de articular un trabajo en conjunto para ayudar a la reinserción social de las personas pospenadas y próximas a quedar en libertad, se cumplió la primera reunión entre instituciones y  organizaciones no gubernamentales que trabajan con la población carcelaria en la ciudad. Fundación-Bordado-a-Mano- Bellavista -2013

La reunión, convocada por el Centro de Referenciación para el Pospenado de Bellavista, también sirvió para evidenciar los problemas que afrontan las personas que quedan en libertad, como son la estigmatización y el rechazo por parte de la sociedad, además de la falta de oportunidades laborales.

Uno de los casos de discriminación, que fue divulgado a los asistentes, es el de un joven administrador de empresas, quien salió de la cárcel hace 4 años, y en su búsqueda de trabajo ha sido rechazado en varias ocasiones por las empresas, cuando éstas revisan sus antecedentes judiciales.

Unir esuerzos

Fundación-Bordado-a-Mano- Bellavista -2013

Para Diego Úsuga, director  de Proyectos Productivos y Educación para el trabajo de los pospenados de la Regional Noroeste del  Inpec,  se hace necesario un trabajo serio con compromiso para brindar un verdadero apoyo a quienes recuperan la libertad. “Es hora de que por fin se pueda repensar el trabajo sobre los pospenados y preliberados, que todos estemos ahí, que todos propongamos, que se diga lo que tenemos que hacer, cómo lo vamos a hacer y lo ejecutemos”, expresó.

En este primer encuentro se hizo un llamado para que los diferentes sectores de la sociedad tengan un compromiso real  frente a la problemática de los pospenados. A la reunión asistieron organizaciones e instituciones como la Personería de Medellín, la Confraternidad Carcelaria de Colombia, la Corporación Sueños de Libertad, el Inder, la Secretaría de Gobierno y de Derechos Humanos, la Fundación Bordado a Mano, entre otros.  También se aprovechó la ocasión  para divulgar las acciones y proyectos, que desde las distintas organizaciones se ejecutan en pro de los pospenados.

Didma Rojas, socióloga y quien encabeza el trabajo que desde el centro carcelario Bellavista  se hace por los pospenados y preliberados,  afirmó que “se requiere un trabajo de todas las instituciones  para mirar qué es lo que realmente vamos a hacer con ellos. En última instancia, lo importante no es recobrar la libertad, lo importante es mantenerla”.Fundación-Bordado-a-Mano- Bellavista -2013

La Casa del Pospenado

Una de las metas de esta reunión es poner en marcha la Casa del Pospenado, un lugar que sirva de paso para aquellas personas que salen de la cárcel y no tienen hogar ni trabajo, o viven en otra ciudad y necesitan encontrar a su familia. Además, serviría como un lugar para brindarles alimentación y capacitación en oficios y artes. Esta idea surge de las acciones que se han hecho en otras ciudades como Bogotá y que es de gran ayuda a las personas que quieren comenzar una nueva vida.

“La Casa del Pospenado es un sueño que todos podemos hacer realidad, entre todos se puede ayudar a solventar los gastos y dar albergue a quienes recuperan la libertad. Es horrible que una persona salga de Bellavista o El Pedregal,  sea de otra ciudad y no tenga como irse ni donde dormir mientras regresa a casa”, aseguró Rojas.

Fundación-Bordado-a-Mano- Bellavista -2013

En la reunión, realizada el 20 de septiembre en el auditorio de la cárcel Bellavista, se divulgó la tarea que desde marzo se hace con los preliberados en ese centro carcelario. Entre los resultados se destaca el trabajo con 382 personas a quienes se les prepara para la libertad.  A ellos se les enseña a presentarse en una entrevista de trabajo, hacer hojas de vida, adaptarse de  nuevo a la  sociedad y al hogar. Además, se les da educación en pautas de crianza y se hace un

“Nosotros como actores sociales somos los llamados a ser solidarios con ellos. Buscamos demostrarle  a las personas que quedan en libertad que sí se puede vivir en la sociedad sin volver al delito”, dijo Rojas.trabajo individual para conocer sus fortalezas y habilidades.

El próximo encuentro será el 13 de diciembre, en el cual se divulgarán los avances de las diferentes medidas adoptadas. Además, se quiere contar con la presencia de la Personería de Medellín y la Procuraduría para encontrar soluciones desde esas instituciones al tema de los pospenados.

Fundación-Bordado-a-Mano- Bellavista -2013

“Con las condiciones actuales en las cárceles es difícil que una persona pueda rehabilitarse”

Las personas privadas de la libertad afrontan una situación que vulnera sus derechos y da pocas oportunidades de empezar una vida nueva. A través del proyecto Promoción de los Derechos Humanos de la Población Carcelaria y su Reintegración Social, la Alcaldía de Medellín, desde este año, interviene en las cárceles El Pedregal y Bellavista, con el objetivo de ayudar a la resocialización de los presos y prepararlos para un nuevo comienzo.  Esta iniciativa pone énfasis en los derechos humanos y abarca a preliberados, pospenados y sus familias. El coordinador del proyecto, Edwin Andrés Rendón, explica las características y  los resultados de esta iniciativa durante estos primeros meses de ejecución.

 Peter Ramírez. 29/07/2013

¿Cuáles son las condiciones que se encuentran cuando visitan las cárceles El Pedregal y Bellavista?

Perder la libertad es también perder una cantidad de derechos, no debería ser así, pero esa es la realidad. Nos encontramos con el hacinamiento, que es una cuestión muy dolorosa y que no ayuda a la resocialización. También el mal ocio, personas que no hacen algo productivo en la cárcel; condiciones para dormir muy difíciles; mala alimentación; muy poco espacio; problemas con la calidad del aire; roedores; falta de salubridad y de la atención médica.  Usted junta todo eso y se encuentra con un ser que está intentando rehabilitarse, pero que le queda muy difícil en esas condiciones.

Frente a esta situación en las cárceles, ¿qué busca el proyecto?

Este proyecto, que nace del programa de Intervención Social en Cárceles de la alcaldía de Sergio Fajardo, ha tenido continuidad y en este periodo del alcalde Aníbal Gaviria, se cambia el nombre por el de proyecto de Promoción de los Derechos de la Población Carcelaria y su Reintegración Social. El objetivo es contribuir a la reintegración de las personas preliberadas, pospenadas y su entorno socio familiar, a través de la formación y el acompañamiento psicosocial, jurídico y ocupacional, promoviendo la no reincidencia, la prevención del delito  y  el fomento de una cultura en la legalidad, para que no vuelvan a repetir esos malos actos que hicieron a la sociedad, a la familia y a ellos mismos. Mientras se hacía el empalme con la administración anterior, este programa solo pudo iniciar en febrero de 2013. Hasta julio de este año hemos intervenido un total de 2.285  personas, entre internos, pospenadas y familiares de ellos, superando la meta que teníamos establecida.

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Gracias a Industrias Gales, una segunda oportunidad es posible

Desde que se fundó Bordado a Mano siempre ha contado con un gran aliado que ha creído y brindado oportunidades a las mujeres pospenadas. Se trata de Industrias Gales, una empresa del sector de autopartes que apoya la resocialización de las personas que salen de la cárcel.

13/07/2013

La empresa, como parte de su responsabilidad social, no duda en brindarles una segunda oportunidad a personas que estuvieron encarceladas. Ese apoyo ha permitido que muchas mujeres tengan trabajo y puedan rehacer su vida. “Nos vinculamos a Bordado a Mano para posibilitar que las muchachas tengan algún tipo de sustento económico y para que aprendan algún oficio”, afirma Diego Galvis, gerente de Industrias Gales.

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